
Hay en la belleza un halo de valentía
que pone al hombre frente al espejo
de una forma distinta.
Tiene la belleza ese adictivo de silencios
que dejan los ‘posos’ de un poema.
Puede la belleza diluir la tempestad
ver rojo en el azul y ponerle
blanco al negro
así como hace la música con las fieras
solo es necesario… saber mirar
Amar esos reflejos.