
La extensión del silencio
donde habita mi tiempo.
Habitación de un momento
hoy sólo un hilo de voz.
La sombra de los recuerdos
zozobra mi barco, oigo gritos…
Siente arder fuego en mis adentros
dormido en el violín del cielo.
Oyes el eco en las conchas,
el taconeo de unos timbales.
Soy el sonido del mar,
nana infinita del viento.
Ese que azota tu cuerpo
cuando escuchas mi lamento.
Escóndete en una lágrima,
peregrina en aviones de papel.
Campo eterno en el que sueño
Y el silbido de un caracol
se hace hueco en mi oído
al evocaros a vos …
Qué bonito, felicidades
Gracias por dedicarme tu tiempo. Saludos
Un besazo
Bonita forma de evocar, poeta.